“La Autoridad de las heridas”

“La  Autoridad de las heridas”
“La Autoridad de las heridas”

Cuando decidimos “Creer” algo, damos fuerza a una creencia. Por ejemplo, “creemos” que sanar una herida –que por supuesto, provienen siempre del pasado- exigirá mucho tiempo invertido en psicoterapia. Al creer esto, damos autoridad a esta creencia.

Sanar una herida implica cuestionar nuestro concepto del tiempo. Nosotros percibimos al tiempo de un modo lineal; y es cierto, que nuestra biología está orientada hacia el futuro pero nuestra “Psique” no se rige por estos parámetros. En ella el Pasado, el presente y el futuro se mezclan y coexisten simultáneamente. Esto merecería todo un desarrollo aparte pero volviendo a lo que nos ocupa, podemos servirnos de este aspecto de nuestra psique para sanar los recuerdos dolorosos del pasado o de los temores torturantes respecto al futuro, quitándoles la autoridad que tienen en nuestra vida.
Es una decisión. Una elección que las personas toman en el proceso psicoterapéutico.
La elección nos hace libres y poderosos pues reorientamos la autoridad que antes cedíamos y esta se acomoda en el centro de nuestro ser.
Cuando elegimos sanar, más tarde o más temprano, sanamos. Cuando enfrentamos nuestros temores de un modo amoroso y delicado, nos liberamos de estos y somos capaces de ser poderosos, sanos y libres. Todo comienza con una decisión que reoriente la autoridad a nosotros mismos.
No ser más la presa, la víctima, la enferma, la pobre persona sufriente que va por esta vida a tientas y a ciegas: rebotando, repitiendo, intoxicándonos con situaciones, relaciones, recuerdos o expectativas que nos hieren, una y otra vez, hasta el hartazgo.
Cada vez que decidimos fortalecer nuestro “interior”, limitamos la autoridad que tiene el mundo externo sobre nuestra vida, nuestro cuerpo y, sobre todo, sobre nuestra salud.
Y –acá viene lo delicado- los pacientes se preguntan “¿cómo?”. En una relación psicoterapéutica, el cómo se va creando y el psicoterapeuta oficia como si fuera Virgilio guiando a Dante hacia donde él quiere ir y recorrer. Virgilio no salva a Dante, pero ante el pedido de ayuda frente al miedo de una muerte que parece a punto de dar su zarpazo, sube a la barca con él, y recorren sus inframundos para crear el cielo que ya estaba; para crear una nueva forma de “estar en la vida”.

“La Autoridad de las heridas”